Descripción del proyecto

¿Qué es Agorafobia?, Síntomas y Causas; Miedo intenso a estar en lugares abiertos o en situaciones de las que puede ser difícil escapar o donde la ayuda no esté disponible. Las personas con agorafobia suelen estar muy ansiosas de tener un ataque de pánico en un lugar público. También pueden tener miedo de estar solas o tener problemas para salir de su casa. Por lo general, evitan los ascensores, los puentes y los lugares públicos. La agorafobia es un tipo de fobia y un tipo de trastorno de ansiedad.

La agorafobia es el miedo a encontrarse en situaciones en las que puede resultar difícil escapar o en las que no se dispone de ayuda si las cosas van mal.

Mucha gente asume que la agorafobia es simplemente un miedo a los espacios abiertos, pero en realidad es una condición más compleja. Una persona con agorafobia puede tener miedo a:

  • viajar en transporte público
  • ir a un centro comercial
  • salir de casa

Si una persona con agorafobia se encuentra en una situación de estrés, suele experimentar los síntomas de un ataque de pánico, como por ejemplo:

  • aceleración de los latidos del corazón
  • respiración rápida (hiperventilación)
  • sensación de calor y sudoración
  • sensación de malestar

Evitarán las situaciones que les provoquen ansiedad y puede que sólo salgan de casa con un amigo o con su pareja. Pedirán la compra por Internet en lugar de ir al supermercado. Este cambio de comportamiento se conoce como evitación.

Síntomas de la Agorafobia

La gravedad de la agorafobia puede variar significativamente entre individuos.

Por ejemplo, una persona con agorafobia grave puede ser incapaz de salir de casa, mientras que una persona con agorafobia leve puede ser capaz de recorrer distancias cortas sin problemas.

Los síntomas de la agorafobia pueden clasificarse a grandes rasgos en 3 tipos

  • físicos
  • cognitivos
  • conductuales

Síntomas físicos

Los síntomas físicos de la agorafobia suelen aparecer sólo cuando uno se encuentra en una situación o entorno que le provoca ansiedad.

Sin embargo, muchas personas con agorafobia rara vez experimentan síntomas físicos porque evitan deliberadamente las situaciones que les provocan ansiedad.

Los síntomas físicos de la agorafobia pueden ser similares a los de un ataque de pánico y pueden incluir:

  • aceleración de los latidos del corazón
  • respiración rápida
  • sensación de calor y sudoración
  • sensación de malestar
  • dolor en el pecho
  • dificultad para tragar
  • diarrea
  • temblor
  • mareos
  • zumbido en los oídos
  • sensación de desmayo

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos de la agorafobia son sentimientos o pensamientos que pueden estar, aunque no siempre, relacionados con los síntomas físicos.

Los síntomas cognitivos pueden incluir el miedo a que:

  • un ataque de pánico le haga parecer estúpido o se sienta avergonzado delante de otras personas
  • que un ataque de pánico ponga en peligro su vida, por ejemplo, que le preocupe que su corazón se detenga o que no pueda respirar
  • no podrías escapar de un lugar o situación si tuvieras un ataque de pánico
  • estás perdiendo la cordura
  • puede perder el control en público
  • puede temblar y sonrojarse delante de la gente

También hay síntomas psicológicos que no están relacionados con los ataques de pánico, como por ejemplo

  • la sensación de que no podrías funcionar o sobrevivir sin la ayuda de los demás
  • miedo a quedarse solo en casa (monofobia)
  • una sensación general de ansiedad o temor

Síntomas de comportamiento

Los síntomas de agorafobia relacionados con el comportamiento incluyen

  • evitar situaciones que puedan provocar ataques de pánico, como lugares concurridos, transporte público y colas
  • no poder salir de casa durante largos periodos de tiempo
  • necesitar estar con alguien de confianza para ir a cualquier sitio
  • evitar estar lejos de casa

Algunas personas son capaces de obligarse a enfrentarse a situaciones incómodas, pero sienten un miedo y una ansiedad considerables al hacerlo.

¿Cuándo buscar consejo médico?

Hable con su médico de cabecera si cree que tiene síntomas de agorafobia.

También debe buscar consejo médico si tiene alguno de los siguientes síntomas

  • dolor en el pecho
  • dificultad para respirar
  • dolores de cabeza
  • mareos
  • episodios de desmayo
  • debilidad inexplicable
  • sensación de que el corazón late de forma irregular (palpitaciones)
  • depresión
  • pensamientos de suicidio o autolesión

¿Qué causa la agorafobia?

La agorafobia suele desarrollarse como una complicación del trastorno de pánico, un trastorno de ansiedad que implica ataques de pánico y momentos de miedo intenso. Puede surgir al asociar los ataques de pánico con los lugares o situaciones en los que se produjeron y luego evitarlos.

Una minoría de personas con agorafobia no tiene antecedentes de ataques de pánico. En estos casos, su miedo puede estar relacionado con cuestiones como el temor a la delincuencia, al terrorismo, a la enfermedad o a sufrir un accidente.

Los acontecimientos traumáticos, como el duelo, pueden contribuir a la agorafobia, así como ciertos genes heredados de sus padres.

La mayoría de los casos de agorafobia se desarrollan como una complicación del trastorno de pánico.

La agorafobia puede desarrollarse a veces si una persona tiene un ataque de pánico en una situación o entorno específico.

Empieza a preocuparse tanto por tener otro ataque de pánico que siente que los síntomas de un ataque de pánico vuelven a aparecer cuando se encuentra en una situación o entorno similar.

Esto hace que la persona evite esa situación o entorno concreto.

Trastorno de pánico

Al igual que ocurre con muchas enfermedades mentales, la causa exacta del trastorno de pánico no se conoce del todo.

Sin embargo, la mayoría de los expertos creen que puede haber una combinación de factores biológicos y psicológicos.

Factores biológicos

Existen varias teorías sobre el tipo de factores biológicos que pueden estar implicados en los trastornos de pánico. Estas teorías se describen a continuación.

Reflejo de “lucha o huida”

Una de las teorías es que el trastorno de pánico está estrechamente relacionado con el reflejo natural de “lucha o huida” del cuerpo, su forma de protegerse de situaciones estresantes y peligrosas.

La ansiedad y el miedo hacen que el cuerpo libere hormonas, como la adrenalina, y que la respiración y el ritmo cardíaco aumenten. Esta es la forma natural que tiene el cuerpo de prepararse para una situación peligrosa o estresante.

En las personas con trastorno de pánico, se cree que el reflejo de lucha o huida puede desencadenarse de forma errónea, dando lugar a un ataque de pánico.

Neurotransmisores

Otra teoría es que un desequilibrio en los niveles de neurotransmisores en el cerebro puede afectar al estado de ánimo y al comportamiento. Esto puede conducir a una mayor respuesta al estrés en determinadas situaciones, desencadenando la sensación de pánico.

La red del miedo

La teoría de la “red del miedo” sugiere que los cerebros de las personas con trastornos de pánico pueden estar conectados de forma diferente a la mayoría de las personas.

Puede haber un mal funcionamiento en partes del cerebro conocidas por generar tanto la emoción del miedo como el correspondiente efecto físico que el miedo puede provocar. Pueden estar generando fuertes emociones de miedo que desencadenan un ataque de pánico.

Conciencia espacial

Se han encontrado vínculos entre los trastornos de pánico y la conciencia espacial. La conciencia espacial es la capacidad de juzgar dónde se está en relación con otros objetos y personas.

Algunas personas con trastorno de pánico tienen un sistema de equilibrio y una conciencia del espacio debilitados. Esto puede hacer que se sientan abrumados y desorientados en lugares concurridos, desencadenando un ataque de pánico.

Factores psicológicos

Los factores psicológicos que aumentan el riesgo de desarrollar agorafobia incluyen:

  • una experiencia traumática en la infancia, como la muerte de uno de los padres o los abusos sexuales
  • experimentar un acontecimiento estresante, como un duelo, un divorcio o la pérdida del trabajo
  • antecedentes de enfermedades mentales, como depresión, anorexia nerviosa o bulimia
  • abuso de alcohol o drogas
  • estar en una relación infeliz o en una relación en la que su pareja es muy controladora

Agorafobia sin trastorno de pánico

En ocasiones, una persona puede desarrollar síntomas de agorafobia aunque no tenga antecedentes de trastorno de pánico o ataques de pánico.

Este tipo de agorafobia puede ser desencadenado por diferentes miedos irracionales (fobias), como el miedo a:

  • ser víctima de un crimen violento o de un ataque terrorista si sale de su casa
  • contagiarse de una enfermedad grave si visita lugares concurridos
  • hacer algo por accidente que le haga pasar vergüenza o humillación delante de los demás

Diagnóstico de la agorafobia

A veces puede ser difícil hablar de tus sentimientos, emociones y vida personal, pero intenta no sentirte ansioso o avergonzado. Su médico de cabecera necesita saber todo lo posible sobre sus síntomas para hacer el diagnóstico correcto y recomendar el tratamiento más adecuado.

Si no puede visitar a su médico de cabecera en persona, debería ser posible concertar una consulta telefónica.

Su médico de cabecera le pedirá que describa sus síntomas, con qué frecuencia se producen y en qué situaciones. Es muy importante que le cuente a su médico de cabecera cómo se ha sentido y cómo le afectan los síntomas.

También querrá saber cómo afectan los síntomas a su comportamiento diario. Por ejemplo, pueden preguntar:

  • ¿Le resulta estresante salir de casa?
  • ¿Hay ciertos lugares o situaciones que tiene que evitar?
  • ¿Ha adoptado alguna estrategia de evitación para ayudar a sobrellevar sus síntomas, como confiar en otras personas para que compren por usted?

Puede ser difícil hablar con otra persona de tus sentimientos, emociones y vida personal, pero intenta no sentirte ansioso o avergonzado. Su médico de cabecera necesita saber todo lo posible sobre sus síntomas para hacer el diagnóstico correcto y recomendar el tratamiento más adecuado.

Examen físico

Es posible que su médico de cabecera quiera realizar un examen físico y, en algunos casos, puede decidir realizar análisis de sangre para buscar signos de cualquier condición física que pueda estar causando sus síntomas.

Por ejemplo, una glándula tiroidea hiperactiva (hipertiroidismo) puede causar a veces síntomas similares a los de un ataque de pánico.

Al descartar cualquier condición médica subyacente, su médico de cabecera podrá hacer el diagnóstico correcto.

Confirmación del diagnóstico

El diagnóstico de agorafobia suele confirmarse porque:

  • le angustia estar en un lugar o situación en la que pueda resultar difícil escapar o recibir ayuda si siente pánico o tiene un ataque de pánico, como en una multitud o en un autobús
  • evitas las situaciones descritas anteriormente, o las soportas con extrema ansiedad o con la ayuda de un acompañante
  • no hay ninguna otra condición subyacente que pueda explicar tus síntomas

Si hay alguna duda sobre el diagnóstico, puede ser remitido a un psiquiatra para una evaluación más detallada.

Tratamiento de la agorafobia

Para el tratamiento de la agorafobia y de cualquier trastorno de pánico subyacente se suele recomendar un enfoque gradual.

Los pasos son los siguientes:

  • Averigüe más sobre su enfermedad, los cambios que puede hacer en su estilo de vida y las técnicas de autoayuda para aliviar los síntomas.
  • Inscríbase en un programa de autoayuda guiado.
  • Seguir tratamientos más intensivos, como la terapia cognitivo-conductual, o ver si los síntomas pueden controlarse con medicamentos.

Técnicas de autoayuda, cambios en el estilo de vida y aplicaciones

Aprender más sobre la agorafobia y su asociación con el trastorno de pánico y los ataques de pánico puede ayudarle a controlar mejor sus síntomas.

Por ejemplo, hay técnicas que puede utilizar durante un ataque de pánico para controlar sus emociones.

Tener más confianza en el control de sus emociones puede hacer que se sienta más seguro a la hora de enfrentarse a situaciones y entornos previamente incómodos.

Quédate donde estás: intenta resistir el impulso de correr a un lugar seguro durante un ataque de pánico; si estás conduciendo, detente y aparca donde sea seguro hacerlo.

Concéntrate: es importante que te concentres en algo no amenazante y visible, como el tiempo que pasa en tu reloj o los artículos del supermercado; recuérdate que los pensamientos y las sensaciones de miedo son una señal de pánico y acabarán pasando.

Respira lenta y profundamente: las sensaciones de pánico y ansiedad pueden empeorar si respiras demasiado rápido; intenta concentrarte en una respiración lenta y profunda mientras cuentas lentamente hasta 3 en cada inspiración y espiración.

Desafía tu miedo: intenta averiguar qué es lo que temes y desafíalo; puedes conseguirlo recordándote constantemente que lo que temes no es real y que pasará.

Visualización creativa: durante un ataque de pánico, intenta resistir el impulso de tener pensamientos negativos, como “desastre”; en su lugar, piensa en un lugar o situación que te haga sentir tranquilo, relajado o a gusto: una vez que tengas esta imagen en tu mente, intenta centrar tu atención en ella.

No luche contra el ataque: intentar luchar contra los síntomas de un ataque de pánico a menudo puede empeorar las cosas; en su lugar, tranquilícese aceptando que, aunque pueda parecer embarazoso y sus síntomas puedan ser difíciles de manejar, el ataque no pone en peligro su vida.

Hacer algunos cambios en el estilo de vida también puede ayudar. Por ejemplo, asegúrese de:

hacer ejercicio con regularidad: el ejercicio puede ayudar a aliviar el estrés y la tensión y mejorar el estado de ánimo

Llevar una dieta sana: una mala alimentación puede empeorar los síntomas del pánico y la ansiedad. Por ejemplo puede llevar una dieta disociada.

evitar el consumo de drogas y alcohol: pueden proporcionar un alivio a corto plazo, pero a largo plazo pueden empeorar los síntomas

evitar las bebidas que contengan cafeína, como el té, el café o los refrescos de cola: la cafeína tiene un efecto estimulante y puede empeorar los síntomas

Terapias psicológicas

Si sus síntomas no responden a las técnicas de autoayuda ni a los cambios de estilo de vida, su médico de cabecera puede sugerirle que pruebe una terapia psicológica.

Si lo prefiere, puede remitirse directamente a las terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual, sin necesidad de acudir a su médico de cabecera.

Autoayuda guiada

Con la autoayuda guiada, usted trabaja con un libro de trabajo con el apoyo de un terapeuta.

El terapeuta trabaja con usted para entender sus problemas y hacer cambios positivos en su vida.

Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual se basa en la idea de que los pensamientos poco útiles y poco realistas conducen a un comportamiento negativo.

El objetivo de la TCC es romper este ciclo y encontrar nuevas formas de pensar que le ayuden a comportarse de forma más positiva. Por ejemplo, muchas personas con agorafobia tienen el pensamiento poco realista de que si tienen un ataque de pánico les matará.

El terapeuta de TCC intentará fomentar una forma de pensar más positiva: por ejemplo, aunque tener un ataque de pánico puede ser desagradable, no es mortal y pasará.

Este cambio de pensamiento puede conducir a un comportamiento más positivo en cuanto a que la persona esté más dispuesta a enfrentarse a situaciones que antes le daban miedo.

La TCC suele combinarse con la terapia de exposición. El terapeuta establecerá objetivos relativamente modestos al principio del tratamiento, como ir a la tienda de la esquina.

A medida que vaya ganando confianza, se pueden establecer objetivos más exigentes, como ir a un gran supermercado o comer en un restaurante concurrido.

Vídeo: ¿Cómo Combatir los PENSAMIENTOS de Ansiedad y Depresión?

Relajación aplicada

La relajación aplicada se basa en la premisa de que las personas con agorafobia y trastornos de pánico relacionados han perdido su capacidad de relajación. El objetivo de la relajación aplicada es, por tanto, enseñarle a relajarse.

Esto se consigue mediante una serie de ejercicios diseñados para enseñarle a:

  • detectar los signos y las sensaciones de tensión
  • relajar los músculos para aliviar la tensión
  • utilizar estas técnicas en situaciones estresantes o cotidianas para evitar que se sienta tenso y con pánico

Al igual que la TCC, un curso de terapia de relajación o meditación puede ayudarle a superar la agorafobia.

Medicamentos

A veces se puede utilizar la medicina como único tratamiento para la agorafobia. En los casos más graves, también puede utilizarse en combinación con la TCC o la terapia de relajación aplicada.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina

Si se le recomienda un medicamento, normalmente se le recetará un tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.

Estos se desarrollaron originalmente para tratar la depresión, pero también han resultado eficaces para ayudar a tratar otros trastornos del estado de ánimo, como la ansiedad, la sensación de pánico y los pensamientos obsesivos.

Pregabalina

Para superar la agorafobia, puede recomendarse otro medicamento llamado pregabalina. Los mareos y la somnolencia son efectos secundarios habituales de la pregabalina.

Benzodiacepinas

Si experimenta un brote especialmente grave de síntomas relacionados con el pánico, es posible que le receten un tratamiento breve con benzodiazepinas. Se trata de tranquilizantes diseñados para reducir la ansiedad y promover la calma y la relajación.

Por lo general, no se recomienda tomar benzodiacepinas durante más de dos semanas seguidas, ya que pueden crear adicción.

Grupos de apoyo

También pueden ponerte en contacto con otras personas que han tenido experiencias similares.

Tratamiento de la agorafobia con medicina natural

En la práctica, los tratamientos naturales suelen ser complementos de los tratamientos convencionales iniciados por personas que llevan años intentando solucionar el problema de forma convencional y que sienten que su calidad de vida se ve seriamente afectada por los fármacos y que no ven avances significativos que les permitan sentirse saludables. Por lo general, los ataques de pánico no desaparecen y su frecuencia varía en función del nivel de estrés o de las situaciones que experimenta la persona.

Enfoque multidisciplinar con medicina natural

Hay muchos tratamientos en el campo de la medicina natural:

EFT: Una de las primeras en utilizarse y en la que se están viendo verdaderos avances es la Técnica de Liberación Emocional, una técnica sencilla de aprender y que sirve para liberar en 3 o 4 sesiones toda la carga emocional asociada a los recuerdos traumáticos que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Literalmente, nos ahorramos muchos meses o incluso años de terapia psicológica, y quien no cree inicialmente en este tratamiento se sorprende al ver que los ataques de pánico comienzan a remitir paulatinamente y que la intensidad de la ansiedad disminuye considerablemente (a menudo desaparece), lo que generalmente se considera muy extraño, ya que, como hemos dicho, suele tratarse de personas que llevan años intentando resolver su situación de muy diversas maneras.

Alimentación: La nutrición es muy importante, muchas veces comemos productos que afectan a nuestra salud, que nos intoxican, que sobrecargan el organismo, que nos dañan a nivel celular y que afectan gravemente a nuestro sistema inmunológico. A veces no ingerimos la cantidad mínima de nutrientes que necesitamos para sobrevivir con buena salud y es necesario poner las cosas en orden para empezar a contribuir a nuestra salud desde la dieta.

Complemento: Es bastante común que tengamos una carencia total de nutrientes y que incluso con una dieta adecuada no seamos capaces de reponerlos rápidamente. Hay varios suplementos, hierbas y productos que proporcionan a las células y a los procesos bioquímicos del cuerpo todos los nutrientes necesarios para acelerar el proceso que nos llevará a un estado saludable.

Terapias energéticas y de meridianos: En esta área también disponemos de un amplio abanico de técnicas que permitirán desbloquear y equilibrar la energía y reactivar este flujo energético. Aunque este término no se utiliza oficialmente, es imposible ignorarlo a estas alturas y con todos los conocimientos existentes. Hoy en día, la acupuntura, el reiki, Yoga Terapéutico o la reflexología podal son de uso común en la medicina y en los hospitales públicos, y muchos otros se utilizan habitualmente en los tratamientos de medicina natural, como el masaje ayurvédico, la kinesiología, la gemoterapia, la terapia de sonido, etc.

Por ejemplo, con la medicina del oído, podemos detectar con precisión las áreas relacionadas con la ansiedad o el sistema nervioso que están afectadas, y emprender un tratamiento de acupuntura, ya sea con agujas, semillas u otros procedimientos, que ayudarán en gran medida a la recuperación del cliente y acelerarán el proceso. Es normal estimular los puntos de acupuntura relacionados con el corazón, el cerebro, el subcortex nervioso y hay puntos específicos para la ansiedad, el miedo y la preocupación. La Medicina Tradicional China utiliza muchos términos para decir que con el conocimiento de los 5 elementos podemos saber con mucha precisión lo que afecta a nuestro cuerpo y obtener mucha información para poder tratar una determinada situación.

Con el Reiki, reducimos los niveles de estrés, ansiedad y preocupación y reequilibramos todo el sistema energético. Con la reflexología podal, aportamos un estado de profunda relajación al mismo tiempo que estimulamos diferentes áreas conectadas al cerebro que pueden contribuir a la ansiedad, el pánico o la agorafobia. El masaje ayurvédico también trabaja en estos aspectos a la vez que desintoxica el cuerpo y promueve la regeneración a todos los niveles del cuerpo, la mente y las emociones.

¿Dónde Estudiar Naturopatía?

Esperamos que le haya sido útil nuestra publicación: “¿Qué es Agorafobia?, Síntomas y Causas” y le animamos a estudiar naturopatía.